Bálsamos labiales en tubos y tarritos decorados con motivos navideños, entre ramas de pino y luces cálidas, con el título «Bálsamo labial casero para Navidad: 8 Recetas fáciles para regalar».

Bálsamo labial casero para Navidad: 8 Recetas fáciles para regalar

¿Te faltan todavía varios regalos de Navidad y no quieres acabar comprando cualquier cosa a última hora?

Un bálsamo labial casero puede ser justo lo que buscas.

Es pequeño, se usa todos los días y, en pleno invierno, tus labios lo agradecen.

Y si además huele a galletas de jengibre o a manzana asada, se convierte en un detalle que nadie espera.

Con una sola tanda te salen cuatro barras: Una para tu compañera, otra para tu vecina, otra para tu mejor amiga y la última para ti.

Eso sí, para que tu bálsamo navideño huela de verdad a diciembre, el aroma lo decide todo.

Y justo ahí es donde fallan muchas recetas de internet.

Desde las galletas de jengibre hasta la miel con vainilla, hay una variante para cada persona de tu lista y una forma bonita de regalarla.

Pero todo empieza con una sola receta base.

Bálsamo labial casero: Una receta base, ocho regalos navideños

Ingredientes para bálsamo labial casero navideño: cera de abeja, manteca de karité, aceite de almendras, baño María y barras listas.

Las ocho variantes de este artículo parten de la misma receta.

La aprendes una vez y, después, en cada variante solo cambias el aroma o algún ingrediente.

Como los bálsamos para regalar suelen terminar en barras, esta base es un poco más firme que la de un bálsamo en tarrito.

Así la barra no se rompe al girarla y aguanta el viaje en el bolsillo del abrigo o un rato cerca del árbol de Navidad.

Solo 3 ingredientes para 4 barras de bálsamo

Para unas cuatro barras o cuatro tarritos de 5 ml necesitas:

  • 6 g de cera de abeja
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite

La cera de abeja amarilla, sin refinar, tiene un ligero aroma a miel.

La blanca, refinada, casi no huele.

En cada receta te digo cuál encaja mejor.

Como aceite, el de almendras dulces o el de jojoba funcionan muy bien, porque huelen poco y no tapan el aroma navideño.

Dos gotas de vitamina E no son obligatorias, pero ayudan a que los aceites no se pongan rancios tan rápido, y eso, en un regalo, se agradece.

Si prefieres una versión vegana, cambia la cera de abeja por cera de candelilla.

De esta solo necesitas 3 g, porque es bastante más firme.

Además, ten a mano una olla con un recipiente resistente al calor para el baño María, una báscula de precisión, una cucharita y barras o tarritos limpios.

Paso a paso: Del baño María a tu primera barra

Pon a calentar el agua de la olla a fuego suave y coloca encima el recipiente.

Derrite primero la cera, porque es la que más tarda, y después añade la manteca de karité.

Cuando todo esté líquido y transparente, retira el recipiente del fuego e incorpora el aceite.

Deja enfriar la mezcla uno o dos minutos antes de añadir el aroma de tu variante navideña.

Haz la prueba de la cuchara: Deja caer una gota sobre una cuchara fría y, en pocos segundos, verás si te gusta la firmeza.

Si usas barras, gira antes el mecanismo hasta abajo del todo y rellénalas rápido, hasta justo por encima del borde.

Deja que todo se enfríe destapado y ciérralo solo cuando el bálsamo esté completamente firme.

Para terminar, pega una pequeña etiqueta con la variante, la fecha y los ingredientes.

Así quien lo reciba sabrá enseguida qué lleva, por ejemplo, si tiene alergia a los frutos secos por el aceite de almendras.

¿Qué aromas pueden ir en tus labios (y cuáles nunca)?

En el aroma está la diferencia entre un bálsamo navideño que encanta y uno que no apetece usar.

Como el bálsamo solo lleva grasas y cera, únicamente funcionan los aromas liposolubles.

Lo más fácil son los aromas liposolubles específicos para el cuidado de labios, que encuentras en tiendas de materias primas para cosmética.

Fíjate en que estén indicados expresamente para labios, porque los aceites para perfume o ambientador no deben ir en tu boca.

Los aromas de repostería del supermercado o las gotas saborizantes para bebidas suelen llevar agua o alcohol, y por eso se separan del bálsamo.

Tampoco pongas especias en polvo, como canela o mezclas para galletas de jengibre, directamente en el bálsamo, porque se sienten arenosas en los labios.

Si no encuentras un aroma adecuado, calienta el aceite de la receta base unos diez minutos al baño María con un poco de especia y cuélalo con un filtro de café: Así obtienes un macerado en aceite.

En cada receta te indico cuánta especia usar.

Lo que no debe entrar nunca son los aceites esenciales de canela y de clavo, porque pueden irritar mucho la piel delicada de los labios.

Con aceites esenciales más suaves, como el de naranja o el de menta, basta con una o dos gotas para toda la tanda.

Ya tienes la base, y ahora sí empieza lo navideño.

8 recetas de bálsamo labial navideño que huelen a diciembre

Ocho recetas de bálsamo labial navideño en barras y tarritos con etiquetas de jengibre, vainilla, manzana, naranja y chocolate.

Todas estas recetas siguen la receta base: Solo cambias algunos ingredientes o el aroma.

Cada una da para unas cuatro barras o cuatro tarritos, y se preparan igual que te expliqué arriba.

Si alguna tiene un detalle especial, te lo cuento en su receta.

Turrón: El dulce que no falta en ninguna mesa de Navidad

Para muchas familias, la Navidad empieza el día en que aparece la primera tableta de turrón en la mesa, y justo ese aroma de almendra y miel es el que llevas aquí en los labios.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja amarilla
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite de almendras dulces
  • Unas gotas de aroma liposoluble de turrón o de almendra (mazapán)
  • Las semillas de un cuarto de vaina de vainilla

La cera amarilla aporta una nota natural de miel, así que no necesitas añadir miel de verdad, que acortaría la duración del bálsamo.

Mezcla las semillas de vainilla en el aceite todavía caliente, para que se repartan bien por todo el bálsamo.

Por la almendra, no es apto para personas con alergia a los frutos secos, y conviene indicarlo en la etiqueta.

Y si lo tuyo son los dulces recién horneados, la siguiente receta es para ti.

Galletas de mantequilla recién salidas del horno

Este bálsamo recuerda a la primera bandeja de galletas de mantequilla que sale del horno en diciembre.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja blanca
  • 6 g de manteca de karité refinada
  • 8 g de aceite de almendras
  • Las semillas de un cuarto de vaina de vainilla
  • Unas gotas de aroma liposoluble de mantequilla y vainilla

La cera blanca y la manteca de karité refinada casi no huelen, así que el aroma a galletas destaca muchísimo más.

Mezcla las semillas de vainilla en el aceite todavía caliente, y esos puntitos oscuros se repartirán por todo el bálsamo.

Y si para ti las galletas siempre van con una taza de chocolate caliente, la siguiente receta es para ti.

Chocolate caliente con un toque fresco de menta

Este bálsamo huele al chocolate caliente que te tomas después de un paseo de invierno.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja, blanca o amarilla
  • 6 g de manteca de cacao sin refinar
  • 8 g de aceite
  • 1 pizca de cacao en polvo
  • Opcional: 1 gota de aceite esencial de menta piperita

La manteca de cacao sin refinar ya trae el aroma a chocolate de forma natural, y el cacao en polvo le da un tono marrón muy suave.

Después de añadir el cacao, remueve hasta que la mezcla espese un poco, para que el polvo no se quede en el fondo.

La gota de menta lo convierte en un bombón de chocolate con menta para los labios, aunque para niños pequeños es mejor no ponerla.

Del chocolate pasamos ahora a una fruta que, en muchas casas, no falta en diciembre.

Naranja y vainilla, el cítrico más navideño

La naranja lleva generaciones unida a la Navidad, ya sea en el centro de mesa o clavada con clavos de olor como decoración aromática.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja blanca
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite
  • 2 gotas de aceite esencial de naranja dulce
  • Las semillas de un cuarto de vaina de vainilla

Al comprarlo, elige aceite de naranja dulce, porque la bergamota o la naranja amarga pueden irritar los labios si les da el sol.

La vainilla suaviza el toque ácido de la naranja y deja un aroma redondo y cálido.

Como el aceite de naranja pierde aroma con el tiempo, lo ideal es usar este bálsamo en los seis meses siguientes.

La próxima variante sube un poco el tono especiado.

Cardamomo: Parecido al jengibre, pero con su propia magia

Las galletas especiadas tipo speculoos tienen un aroma propio, y lo que las diferencia de las de jengibre es, sobre todo, el cardamomo.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja, blanca o amarilla
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite de almendras
  • ¼ de cucharadita de mezcla de especias para speculoos y una pizca de cardamomo para el macerado, o unas gotas de aroma liposoluble de speculoos

Esa pizca extra de cardamomo es la que hace que tu bálsamo no huela a galletas de jengibre, sino a esas galletas especiadas tan típicas.

Aquí también hay clavo en la mezcla, así que mantente en la cantidad pequeña.

De la bandeja de galletas pasamos directamente al horno.

Manzana asada con canela, la Navidad en tus labios

Pocas cosas huelen tanto a tarde de invierno como una manzana asada perfumando toda la casa.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 6 g de cera de abeja, blanca o amarilla
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite de almendras
  • ½ cucharadita de canela de Ceilán para el macerado
  • Unas gotas de aroma liposoluble de manzana
  • Las semillas de un cuarto de vaina de vainilla

La manzana fresca o el jugo de manzana no funcionan aquí, porque contienen agua y harían que tu bálsamo se echara a perder.

La canela de Ceilán es más suave que la canela cassia, la más común en el supermercado, y por eso le sienta mejor a tus labios.

La siguiente receta, en cambio, no lleva ninguna especia.

Vainilla y coco para quien no quiere especias

No a todo el mundo le gustan los aromas navideños especiados, y esta variante está pensada justo para esas personas.

Para cuatro barras o tarritos necesitas:

  • 7 g de cera de abeja blanca
  • 5 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite de coco virgen
  • Las semillas de media vaina de vainilla

El aceite de coco virgen ya trae su suave aroma a coco, pero ablanda el bálsamo, por eso aquí lleva un gramo más de cera.

El resultado recuerda a los dulces de coco y, al no llevar especias, es una buena opción también para labios sensibles.

Queda una última receta, la que más se parece a un pequeño tratamiento.

Miel y vainilla para los labios más secos del invierno

La miel es uno de los remedios caseros más antiguos para los labios resecos, y por eso esta variante está pensada para esos días en los que tus labios necesitan más cuidado.

Para cuatro tarritos necesitas:

  • 5 g de cera de abeja amarilla
  • 6 g de manteca de karité
  • 8 g de aceite de almendras
  • 1 g de miel líquida
  • Las semillas de un cuarto de vaina de vainilla

Derrite la cera y la manteca de karité como siempre, añade el aceite y la vainilla, y deja enfriar la mezcla sin dejar de remover hasta que se vuelva un poco turbia y espese.

Solo entonces añade la miel y sigue removiendo con energía uno o dos minutos más, porque si no, se va al fondo.

Esta variante no funciona tan bien en barra, porque la miel puede formar pequeñas gotitas en la superficie, así que mejor ponla en tarritos.

Como la miel contiene algo de agua, este bálsamo dura solo unas semanas, y es buena idea anotarlo en la etiqueta al regalarlo.

Por la miel, no es apto para bebés menores de un año.

Ya tienes ocho variantes navideñas, y solo queda la pregunta más bonita: ¿Cómo lo conviertes en un regalo de verdad?

Cómo regalar tu bálsamo labial casero esta Navidad

Cestas navideñas con bálsamo labial casero: set de chocolate caliente, cesta de miel, trío de galletas y caja con cuatro barras.

Un bálsamo solo ya es un detalle bonito, pero con un par de cosas que combinen se convierte en un regalo con su propio tema.

El aroma te marca el camino, y lo demás sale casi solo.

Una cesta de chocolate caliente para tardes de sofá

El bálsamo de chocolate caliente con menta es el punto de partida ideal para una pequeña cesta de chocolate.

Combina muy bien con un exfoliante de labios de chocolate, porque en invierno los labios agradecen primero exfoliar y después hidratar.

Añade una taza bonita, un sobre de chocolate para preparar y una tableta de buen chocolate, y ya tienes lista la cesta para su próxima tarde de sofá y película.

Cesta de miel: Dulce, cálida y muy fácil de armar

Alrededor del bálsamo de miel y vainilla nace una cesta que huele a colmena y a velas encendidas.

Un exfoliante de labios de azúcar y miel lo complementa a la perfección.

Suma un frasco de miel de un apicultor de tu zona, una cucharita de madera para miel, una taza y una vela pequeña de cera de abeja.

Un paquete de infusión de hierbas cierra la cesta y la convierte en un pequeño regalo para cuidarse en los días fríos.

Trío de galletas para las fans de la repostería

Las variantes de galletas de jengibre, cardamomo y mantequilla forman juntas un trío para probar, ideal para quienes en diciembre prefieren pasar la tarde en la cocina.

Junta las tres barras con una bolsita de galletas caseras, un cortador de galletas especial y una tarjeta escrita a mano con tu receta favorita.

Así no solo recibe galletas para picar, sino también el aroma que las acompaña en sus labios.

Un bálsamo escondido en el calendario de Adviento

Como las barras y los tarritos son tan pequeños, son perfectos para rellenar un calendario de Adviento hecho por ti.

Si tu calendario cuelga cerca de la calefacción, elige las variantes más firmes y deja fuera la de vainilla y coco y la de miel y vainilla, porque ahí se ablandan rápido.

Ahora sí lo tienes todo: La base, las ocho variantes y la idea para regalarlas.

¿Cuál será tu primer bálsamo navideño?

Con una sola receta base y el aroma adecuado, ya tienes todo lo que necesitas para tus regalos de Navidad.

Lo demás es cuestión de gustos, y eso es justo lo bonito de hacerlo tú misma.

Puede que tu amiga sea de chocolate con menta y tu vecina, de vainilla y coco.

O que tu compañera se quede con la manzana asada en cuanto la pruebe.

Mi consejo: Prepara tu primera variante para ti.

Así sabrás cómo se siente en los labios y qué tan intenso es el aroma antes de hacer la tanda para tu familia y tus amigas.

Después, elige tu favorita, prepara una taza de algo calentito y regálate una tarde tranquila en la cocina.

Diciembre siempre llega antes de lo que pensamos.

Te deseo que lo disfrutes mucho y que cada barra encuentre a la persona perfecta.

Estos son los pequeños detalles que valen la pena.

Con cariño

Julie